De un deseo a un plan con fecha
"Quiero ahorrar para la entrada de un piso" es un deseo. "Voy a apartar 274 € al mes durante cinco años en una cuenta al 3 %" es un plan. La diferencia entre ambos es lo que determina si el objetivo se cumple. Esta calculadora convierte cualquier meta en una aportación mensual concreta y te muestra cómo influyen el plazo, la rentabilidad y la inflación.
Las tres palancas de cualquier objetivo de ahorro
Toda meta de ahorro depende de tres variables. Si una no encaja, puedes mover las otras:
- El plazo. Es la palanca más potente: duplicar el plazo reduce la aportación mensual a menos de la mitad cuando hay rentabilidad, porque los intereses tienen más tiempo para acumularse.
- La rentabilidad. Un 3 % anual frente a un 0 % reduce la aportación necesaria en torno a un 9 % en cinco años, y mucho más en plazos largos.
- El importe objetivo. A veces la solución es ajustar la meta: una entrada del 20 % en lugar del 30 %, o un coche de segunda mano en lugar de uno nuevo.
Qué rentabilidad es realista según el plazo
La rentabilidad que introduces no es un deseo, debe ser coherente con dónde vas a guardar el dinero y con el riesgo que puedes asumir sin poner en peligro el objetivo:
| Plazo | Dónde suele tener sentido | Rentabilidad razonable a efectos de cálculo |
|---|---|---|
| Menos de 3 años | Cuenta remunerada, depósitos, letras del Tesoro | 0–3 % |
| 3 a 7 años | Combinación de renta fija y algo de renta variable | 2–4 % |
| Más de 10 años | Cartera diversificada con peso en renta variable | 4–6 % |
En plazos cortos, una caída de la bolsa justo antes de la fecha objetivo podría dejarte sin el dinero cuando lo necesitas. Por eso la calculadora te avisa cuando combinas un plazo corto con una rentabilidad alta.
No olvides la inflación
Si hoy necesitas 20.000 € para la entrada de una vivienda, dentro de cinco años probablemente necesitarás más, porque los precios suben. Con una inflación del 2,5 %, esos 20.000 € equivalen a unos 22.630 € dentro de cinco años. La calculadora te muestra ese objetivo ajustado y la aportación necesaria para alcanzarlo, que en el ejemplo pasa de 274 € a unos 314 € al mes.
Planificar con el importe ajustado te protege de llegar a la fecha y descubrir que te falta dinero.
Cómo cumplir el plan
- Automatiza: programa una transferencia periódica el mismo día que cobras. Lo que no ves en tu cuenta corriente, no lo gastas.
- Separa el dinero: usa una cuenta distinta para cada objetivo relevante. Mezclar el ahorro de la entrada con el fondo de emergencia hace que sea fácil "tomar prestado" de uno para el otro.
- Revisa una vez al año: si tu rentabilidad real se desvía de la prevista o cambian tus ingresos, recalcula y ajusta la aportación.
- Aprovecha los ingresos extra: pagas extra, devoluciones de impuestos o bonus pueden adelantar mucho el objetivo si los aportas directamente.
Orden de prioridades
Antes de ahorrar para objetivos concretos, lo recomendable es tener cubierto un fondo de emergencia y no arrastrar deudas caras. Si todavía no sabes cuánto puedes ahorrar al mes, empieza por la calculadora de presupuesto 50/30/20.