Qué es el interés compuesto
El interés compuesto es el que se calcula no solo sobre el capital inicial, sino también sobre los intereses acumulados en periodos anteriores. Dicho de otro modo: tus intereses generan, a su vez, nuevos intereses. Frente al interés simple, en el que cada año cobras lo mismo, el compuesto hace que el crecimiento se acelere con el tiempo.
Con 10.000 € al 5 % anual:
| Año | Interés simple | Interés compuesto |
|---|---|---|
| 1 | 10.500 € | 10.500 € |
| 10 | 15.000 € | 16.289 € |
| 20 | 20.000 € | 26.533 € |
| 30 | 25.000 € | 43.219 € |
Durante los primeros años la diferencia es pequeña; a partir de la segunda década se dispara. Por eso el factor más importante no es la cantidad que inviertes, sino el tiempo que la dejas crecer.
Las tres variables que controlas
- Tiempo: es la variable más potente porque actúa como exponente en la fórmula. Empezar diez años antes suele tener más impacto que duplicar la aportación.
- Aportaciones periódicas: sumar una cantidad fija cada mes multiplica el efecto, porque cada aportación empieza su propio ciclo de crecimiento.
- Rentabilidad: pequeñas diferencias anuales se convierten en grandes diferencias finales. Un 1 % más de rentabilidad durante 30 años puede suponer un 30 % más de capital.
El enemigo silencioso: las comisiones
El interés compuesto funciona también en tu contra con las comisiones. Un fondo que cobra un 1,5 % anual frente a otro que cobra un 0,2 % reduce tu rentabilidad cada año, y esa diferencia también se compone. Sobre 30 años, puede suponer perder una parte muy relevante del capital final. Al comparar productos de inversión, fíjate siempre en los gastos totales anuales.
La regla del 72
Una forma rápida de estimar cuánto tarda en duplicarse una inversión es dividir 72 entre la rentabilidad anual. Al 6 %, tu dinero se duplica en unos 12 años; al 9 %, en unos 8; al 3 %, en unos 24. Es una aproximación, pero muy útil para hacerse una idea sin calculadora.
Rentabilidad nominal y real
Los resultados de la calculadora son nominales. Para saber qué poder de compra tendrá ese capital en el futuro, descuenta la inflación con la calculadora de inflación. Una rentabilidad del 6 % con una inflación del 2,5 % equivale a una rentabilidad real de alrededor del 3,4 %.
Expectativas realistas
Ninguna inversión con rentabilidad alta es constante. Las carteras con renta variable tienen años de fuertes subidas y años de caídas; la cifra que introduces es una media a largo plazo. Para objetivos a menos de cinco años, usa rentabilidades prudentes, y recuerda que las rentabilidades pasadas no garantizan las futuras.
Si tienes un objetivo concreto con fecha, la calculadora de ahorro para un objetivo calcula al revés: cuánto aportar cada mes para llegar a una cifra.