El error más común al fijar precios
Muchos autónomos calculan su tarifa pensando en su último sueldo: "si ganaba 1.800 € netos al mes trabajando 160 horas, cobraré unos 12 € la hora". Con esa tarifa, el resultado es casi siempre ganar mucho menos que como asalariado. La razón es que el sueldo de un empleado no refleja todo lo que cuesta su trabajo: la empresa paga cotizaciones, vacaciones, festivos, bajas, equipos, formación y el tiempo que no se dedica directamente a producir.
Como autónomo, todo eso sale de tus tarifas.
Los cinco costes que tu precio debe cubrir
- Tu sueldo neto: lo que quieres que te quede para vivir y ahorrar.
- El IRPF: el impuesto sobre tu beneficio. Lo que importa aquí es el tipo medio efectivo, no el marginal.
- La cuota de autónomos: tu cotización a la Seguridad Social, que puedes estimar con la calculadora de cuota de autónomos.
- Los gastos del negocio: ordenador, software, conexión, gestoría, seguro de responsabilidad civil, formación, marketing, espacio de trabajo.
- El tiempo que no puedes facturar: vacaciones, festivos, días de enfermedad, captación de clientes, presupuestos, facturación, formación y huecos entre proyectos.
Cuántas horas facturas realmente
Un año tiene 52 semanas, pero descontando unas 4–5 semanas de vacaciones, los festivos y algún día de enfermedad, quedan unas 45 semanas de trabajo. Y de las horas trabajadas, solo una parte se puede facturar.
| Horas semanales | Semanas trabajadas | % facturable | Horas facturables al año |
|---|---|---|---|
| 40 | 45 | 80 % | 1.440 |
| 40 | 45 | 65 % | 1.170 |
| 40 | 45 | 50 % | 900 |
La diferencia entre facturar el 80 % o el 50 % del tiempo obliga a subir el precio por hora un 60 % para ganar lo mismo. Por eso es clave estimar con honestidad tu porcentaje facturable, sobre todo en los primeros años, cuando captar clientes consume mucho tiempo.
Precio mínimo frente a precio de mercado
La calculadora te da un precio mínimo: por debajo de él no alcanzas tus objetivos. El precio que finalmente cobres debería tener en cuenta además:
- Lo que cobra el mercado por servicios similares en tu sector y nivel de experiencia.
- El valor que aportas al cliente: un trabajo que le ahorra o le hace ganar mucho dinero admite precios superiores.
- Tu especialización: los perfiles especializados suelen cobrar más que los generalistas.
- Un margen de seguridad para meses con menos trabajo e imprevistos.
Si tu precio mínimo está muy por encima del mercado, las palancas son reducir gastos, aumentar el tiempo facturable, especializarte o revisar el objetivo de ingresos.
Precio por hora, por día o por proyecto
- Por hora: transparente y justo cuando el alcance es incierto, pero penaliza la eficiencia.
- Por jornada: habitual en consultoría y formación; simplifica la facturación.
- Por proyecto: facilita la venta y premia la experiencia, pero exige estimar bien. Usa tu precio por hora como referencia interna, estima las horas y añade entre un 20 % y un 30 % para reuniones, revisiones y cambios.
No olvides el IVA
El precio calculado es la base imponible. En tus facturas tendrás que añadir el IVA correspondiente y, si facturas a empresas como profesional, aplicar la retención de IRPF. Puedes ver el desglose completo con la calculadora de factura.